Entra, toma prestado uno de mis libros y piérdete en algún mundo mágico por un rato... el café, te lo debo.

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Un sueño:
construir un
café literario real.
Un secreto:
en verdad no
tomo café.

Devorar libros fue un hábito tardío y sorpresivo para mí. De joven (más joven), no podía pensar en leer algo de 100 páginas sin arrugar la cara. Puede que la culpa fuera de las lecturas obligadas en la escuela; con todo el respeto que se merecen los grandes autores clásicos: no se puede esperar que un adolescente adquiera amor por la lectura cuando su primer bocado es La Ilíada. Pero es cierto lo que dicen: sólo hizo falta encontrar el libro indicado.
Siendo cinéfila, mis primeros libros fueron potenciales películas: todo suspenso, intrigas, y más suspenso, y es un gusto que nunca morirá. Mi otra faceta es historiadora aficionada así que una significativa sección de mi estantería está llena de misterios históricos cuidadosamente seleccionados ya que no todos lo autores logran quitar la densidad soporífera habitual en este tipo de tramas.
Otro gusto repentino ha sido el romance (oh, la vejez). Este género es un campo minado lleno de excusas de libros que mal ponen esta tendencia, por lo que siempre busco autoras de peso que se tomen esto en serio y no vean todo rosado, que sepan entregar relatos repletos de fuerza y motivación, con algo de comedia, y siempre con clase.
Algo que al parecer pocos comprenden es que no me gusta el drama, al menos no en su estado puro. Toda historia necesita su giro dramático, pero siempre con la esperanza latente de que al final la lucha valió la pena; no veo razón para gastar tiempo en libros deprimentes.
Y mi gran debilidad siempre ha sido la fantasía. Cómo adoro esos libros que inician con un mapa de un mundo desconocido. Los universos inventados, las criaturas míticas y el toque de magia, siempre me atrapan en su dimensión de posibilidades infinitas para la creatividad y los sueños.
Por último, lo que me define como lectora, y que aconsejo a otros, es que no leo por pretensión, complicándome con ciertas opciones de novelas para parecer interesante o culta. Puedo leer porque aprendo, porque me nutro, porque me relajo, pero por encima de todo, leo porque me divierto.

2 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Creo que debemos ser hermanas del alma, porque mi vida lectora ha sido prácticamente igual que la tuya. En mi caso lo que pasó fue que mi mamá traía libros para mí a la casa, cosas pequeñas que me tentaran a querer más. Años más tarde se arrepintió luego de llevarme a la biblioteca y tener que pagar por cinco libros que TUVE que llevarme.
    Y al igual que tú, yo no solía leer algo si no era una novela histórica o fantástica, mis estanterías están llenas de eso y de libros sobre conspiraciones y misterios, también hace poco que me reconcilié con la literatura romántica.

    En fin, adoro tu blog. Gracias por pasarte por el mío y por permitirme conocerte.
    Nos leemos~

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    Respuestas
    1. ¡Hola Angie! Qué bien cuando alguien tiene una historia peculiar que lo llevó a leer. En mi caso fue tarde y tuve que correr a ponerme al día, jeje.
      Gracias por pasarte por aquí también, nos vemos ;)

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