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Libros 1 y 2: Julio 2012 | Libro 3: Abril 2013

Por lo general sé qué es lo que me atrae hacia un autor o libro en particular, pero de verdad no logro recordar por qué me decidí por estos. Aun así, fuera lo que fuera, acerté. Al principio, con el primer libro, pensé que el argumento de esta bastante particular versión de distopía podría ser algo tonto: tratar el amor como una enfermedad y eliminarla. Pero debo admitir que la autora logra sustentar bien las razones, y la historia y sus personajes se convierten en un gancho. No es nada explosivo pero tiene de todo un poquito, mezcla suficiente para querer saber cómo va a seguir el asunto. El final me dejó fria, pero habiendo una buena lista de posibles soluciones al problema, es obvio que este final fue elegido para hacer la historia más melodramática.
El segundo libro me enganchó más a la serie. De paso, me encantó esa forma de dividir escenas, como ver un capítulo de Lost. Lena sufre cambios que se esperaban, después de cómo quedó el primer libro. Le toca endurecerse para sobrevivir y analizar internamente nuevas filosofías de vida en una guerra que empieza a dejar de ser silenciosa. También se cruza con nuevos personajes peculiares y tuvo dolores de cabeza en su debate entre dos personas, su pasado y su presente; un debate del que me contagié: amo al primero, pero es imposible que no te guste el segundo. Esta historia subió la dosis adictiva; en ella hay muchas cosas que no son lo que parecen.
Para el tercer libro, la dualidad de la historia se turna entre el frente 'curado' y el 'invalido', pasando de Lena a Hana y viceversa para narrar los sucesos. La tensión crece dentro del sandwich en el que está metida Lena, sumado a un derroche de confusión que tiene que resolver mientras se une a las filas rebeldes en la guerra que lo define todo. Hay que correr a través de las páginas intentando, junto a los personajes, dejar atrás cada mala experiencia que lograron superar y halando la posible mejoría que pueda haber en el próximo giro. El final de la historia es abierto a cualquier cosa que se le parezca a la esperanza, dejando al lector ver a su manera cómo sería, no el fin, sino el nuevo comienzo. Por mi parte tuve que asumir un final que me dejara cerrar el libro en paz.


[ 6 ] Bueno; había que leerlo.
[ 6 ] Bueno; había que leerlo.
[ 6 ] Bueno; había que leerlo.




COMILLA1
Tal vez el amor es una enfermedad de la que tendríamos que curarnos. Sin embargo, hemos elegido un camino diferente. Y al final, esa es la mejor cura: ser libres para elegir. Ser libres para elegir... Aunque sea equivocadamente.
—LAUREN OLIVER, Requiem
COMILLA2


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CIERRE_ENTRADAS

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